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Komorebi木漏れ日

Diario · · 5 min de lectura

Lo que de verdad sucede entre la llegada y el desayuno, y cómo disfrutar de cada una de esas horas.

Habitación en penumbra de un ryokan, con un farol de papel y los shoji abiertos a un jardín

Un ryokan es una posada tradicional japonesa. Esa es la definición del diccionario. La más fiel es otra: una velada con una forma propia, y esa forma es precisamente lo que importa. Le contamos qué esperar, hora a hora, para que esa noche pueda dejar de hacerse preguntas y, sencillamente, disfrutar.

Llegue por la tarde

La mayoría de los ryokan esperan a sus huéspedes entre las 15:00 y las 17:00, aproximadamente. No es una mera formalidad. La cena se organiza en torno a su llegada, el baño se disfruta mejor antes de cenar y la cocina lleva trabajando desde la mañana. Llegar a las 20:00 significa perderse la mitad de aquello por lo que ha venido.

En la entrada, el suelo sube un escalón. Los zapatos se quedan en el nivel inferior, el genkan, y desde ahí se pasa directamente a unas zapatillas. Alguien recogerá sus zapatos y no volverá a verlos hasta que se marche.

Lo habitual es que le acompañen a su habitación y le ofrezcan té verde con un pequeño dulce. Siéntese. Tómeselo con calma. Es el momento en que el viaje se acompasa al ritmo de la casa.

La habitación

Encontrará tatami, una mesa baja, cojines en el suelo y muy poco más. Puede que haya un tokonoma, una hornacina con un rollo pintado y una sola flor que cambia con la estación. No deje allí su equipaje: es el único rincón de la habitación que no está pensado para usarse.

Las zapatillas se quedan al borde del tatami. Sobre las esteras se camina con calcetines o descalzo. En el aseo suele haber otro par de zapatillas, que no salen de allí. Todo el mundo lo olvida al menos una vez.

En la habitación encontrará también un yukata, una ligera bata de algodón, cuidadosamente doblado. Póngaselo para ir al baño, para cenar y para moverse por la posada. El lado izquierdo, sobre el derecho. Al revés es como se viste a los difuntos, y el personal se lo corregirá con mucha amabilidad.

El baño

Si la posada tiene onsen, vaya antes de cenar, cuando la luz empieza a cambiar. Los baños compartidos están casi siempre separados por sexos y señalados con cortinas de dos colores. Pregunte cuál es cuál: algunas posadas los intercambian durante la noche.

Las normas son sencillas:

  • Desvístase por completo en el vestuario. No se usa bañador.
  • Antes de entrar, lávese y aclárese a conciencia en los grifos bajos, sentado en el pequeño taburete.
  • Puede llevar consigo la toalla pequeña, pero nunca dentro del agua. Dóblela sobre la cabeza o déjela en las piedras.
  • Entre despacio. El agua está caliente, a menudo entre 40 y 42 °C.

Las normas sobre tatuajes varían. Si usted los tiene, lo consultamos de antemano y, cuando hace falta, reservamos una posada con baño privado. Muchos viajeros acaban prefiriéndolos de todos modos.

La cena

La cena suele ser kaiseki: una larga sucesión de pequeños platos, cada uno construido en torno a lo que ofrece la temporada. Puede servirse en su habitación o en un comedor privado, normalmente a una hora que se acuerda al llegar. Es fácil que haya diez platos o más. Dosifique el apetito: el arroz llega casi al final.

Nadie espera que sepa qué es cada plato. Pregunte. Al personal suele encantarle explicarlo, aunque apenas compartan idioma. Si tiene necesidades alimentarias, habremos informado a la posada con mucha antelación. Le rogamos que no intente explicar una alergia al marisco por primera vez sentado a la mesa.

Mientras usted cenaba

Al volver, la habitación se ha transformado. La mesa ha cambiado de sitio y sobre el tatami esperan los futones: un colchón grueso, un edredón y una almohada firme, a menudo rellena de cascarilla de alforfón. Quienes lo prueban por primera vez suelen sorprenderse de lo bien que duermen.

Hacia las 22:00 la posada queda en silencio. Las paredes son finas y el suelo transmite los sonidos. Es una buena noche para un libro.

La mañana

El desayuno se sirve normalmente entre las 7:00 y las 9:00, más o menos. Cuente con pescado a la parrilla, sopa de miso, encurtidos, arroz y quizá una pequeña cazuela caliente o un huevo onsen. Es una comida en toda regla. Algunas posadas ofrecen una alternativa occidental si se solicita con antelación.

Si puede, dese un último baño. El baño de la mañana es otra cosa por completo: aire más fresco, luz más limpia y, muy a menudo, nadie más.

La salida suele ser hacia las 10:00. La cuenta normalmente lo incluye todo y no es necesario dejar propina. La costumbre es un agradecimiento sincero y, quizá, una reverencia en la puerta.

Unas cuantas notas sinceras

Un ryokan no es para todo el mundo todas las noches. Dormir en el suelo, cenar a una hora fija y compartir el baño puede resultar demasiado. Por eso rara vez reservamos más de dos noches seguidas, y por eso combinamos los ryokan con machiya y pequeños hoteles.

Pero, al menos durante una noche, deje que la casa marque el ritmo. Sabe muy bien lo que hace.